¿Feliz Navidad? ¡No mucho!
¡¡Una Navidad combativa!!
En este
pasaje tenemos el relato de la Navidad según Juan de Patmos. Es una Navidad extraordinaria,
muy sombría. Es el lado oscuro de la Navidad, que nos advierte contra el
peligro de sentimentalizar demasiado el nacimiento del niño Jesús.
No cabe duda
de que Navidad es felicidad; sólo un Scrooge podría ser triste y amargo en
estas fechas, pero nunca un cristiano. Nosotros cantamos alegres, "Oh
santísimo, felicísimo, grato tiempo de Navidad". Pero a veces romantizamos
demasiado el suceso: "en la faz del Señor brilla un límpido rayo de
luz", dice un himno navideño, y según otro:
Allá
en el pesebre, do nace Jesús,
La
cuna de paja nos vierte gran luz;
Estrellas
lejanas del cielo al mirar
Se
inclinan gozosos
Su
lumbre a prestar.
La
vaca mugiendo
Despierta
al Señor,
Mas
no llora el niño,
Pues
es puro amor...
Según un
villancico popular, los reyes del oriente vienen a ver "Al niño Dios que
sonríe /Entre una mula y un buey, /Aunque todo el mundo sabe /Que es de los
reyes el Rey". La tradición navideña nos presenta un niñito muy sublime
pero poco humano y poco creíble.
El capítulo
doce del Apocalipsis da una perspectiva muy diferente sobre la Navidad; este
pasaje navideño no aparece en el leccionario eclesiástico para la época, ni es
nada probable que sea texto para sermones de la ocasión. Aquí no tenemos nada
de "Navidad, Navidad, hoy es Navidad; es un día de alegría y
felicidad",[1] sino más bien un día de amenaza, peligro y lucha. Mientras
en los evangelios y en nuestros himnos, los pastores y los sabios del oriente
buscan al niño para adorarlo, en el Apocalipsis el dragón lo espera para
devorárselo. El infanticidio que en los evangelios se presenta bajo Herodes
unos dos años después, aquí está presente aun antes de nacer el esperado niño.
En el
trasfondo de la versión del Apocalipsis se vislumbra un mensaje que es también
político: nos es nacido un Salvador, y no es el emperador, hijo de Zeus y
Latona, sino Jesús de Nazaret; nace el Rey, con autoridad sobre las naciones, y
no se llama ni Nerón ni Domiciano. Precisamente en eso estaba la radicalidad de
la Navidad apocalíptica, y por eso su nacimiento desató una tormenta de
conflicto y represión. Su nacimiento trajo no sólo alegría, sino también lucha,
dura lid contra las fuerzas de maldad, arduo combate por "el reino de Dios
y su justicia".
En la Navidad más que en cualquier otra época del año, debemos recordar
que vivimos en un mundo de pecado, de injusticia, de pobreza y opresión. De
esto nos recuerda el cantoautor nicaragüense, Carlos Mejía Godoy, con su
villancico centroamericano, "Feliz Navidad":
Cuando
desempaques tus regalos,
Niño
de lujosa vecindad,
Piensa
en tantos niños que no saben
Para
qué es Navidad;
Piensa
en el muchacho limpiabotas
Que
su noche buena pasará
En
la banqueta dura y fría
Del
atrio de la catedral.
Feliz
navidad, feliz Navidad,
En
justicia y libertad,
Feliz
Navidad, feliz Navidad,
Un
mundo mejor,
Sin
miseria y opresión.
Esa
metralleta de juguete
Que
te trajo este año Santa Claus,
Es
el aguinaldo cariñoso
Que
nos manda el tio Sam.
Hoy
necesitamos más escuelas,
Más
cultura, más educación;
Son
más importantes cien maestros
Que
un blindado batallón.
Cuando
estés sentado ahí en tu mesa,
Donde
abundan vino y caviar,
Piensa
que en la carcel hay hermanos
Que
por vos luchando están.
Ellos
no tendrán este diciembre
Ni pavo
relleno ni champán,
Pero
brindarán desde su celda
Con
la copa de su ideal.
Tiene
que venir pronto ese día
Cuando
ya no sea la Navidad
Sólo
privilegio de los ricos
Sino
de toda la humanidad.
Pedro,
Avenancia, Jorge y Mincho
Vamos
a cantar el villancico
De
nuestra liberación.
Feliz
navidad, feliz Navidad,
En
justicia y libertad,
Feliz
Navidad, feliz Navidad,
Un
mundo mejor,
Sin
miseria y opresión.
Claro, Navidad es felicidad, pero debe ser también compromiso y lucha.
La Navidad nunca será completa mientras tantas personas no compartan la alegría
que celebramos y la vida que Cristo vino a darnos a todos. Una Navidad
auténtica es, por necesidad, conflictiva. Por eso, no basta con sólo
"feliz Navidad". Habrá que decir alguna vez, "¡te deseo una
Navidad incómoda, inquieta, de lucha! Que el Niño te conceda una Navidad
combativa!"
Notas:
[1] De hecho, tampoco es fácil imaginar a María, en medio de los dolores
de parto, cantando "Oh santísimo, felicísimo, grato tiempo de
navidad".
SOBRE EL AUTOR: Juan Stam se nacionalizó costarricense como parte de un proceso de
identificación con América Latina . Es
Dr. en Teología por la Universidad de Basilea.
Docente y escritor de libros, artículos y del Comentario Bíblico
Iberoamericano del Apocalipsis de Editorial Kairós.

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